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23 de diciembre de 2016

EL CUENTO POPULAR-Actividades y guía de lectura

EL CUENTO POPULAR

Actividades y guía de lectura

         La costumbre de contar historias es muy antigua. Cuando aún no existía la escritura el hombre ya contaba cuentos que, con el tiempo, se fueron transmitiendo oralmente, de padres a hijos. Así, muchas historias sobrevivieron a través de los años y las generaciones, hasta que fueron escritas y recopiladas. Esto permitió que se conserven y llegaran hasta nosotros.

         Aunque un relato haya tenido originalmente un autor, una vez que el pueblo lo adopta como propio se transforma en popular; es decir, pasa a ser de toda la comunidad: es colectivo, de todos. Forma parte de la tradición de un pueblo. Por esta razón, los cuentos populares son anónimos, es decir, se desconoce su autor. Además, cada persona que transmite un cuento popular le agrega situaciones o detalles y así encontramos diferentes versiones de un mismo cuento.
          Los cuentos populares, también llamados tradicionales o folklóricos, son narraciones simples, porque tienen que ser “fáciles” de seguir cuando se los escucha. De allí que desarrollen una anécdota sencilla, sean espontáneos y redundantes, empleen frases breves y simples, incluyan construcciones propias de la región y expresiones familiares. Esa simplicidad se ve compensada por la presencia del relator. Así como en el cuento literario es determinante la figura del autor, en el cuento tradicional el relator tiene a su cargo lograr una versión atractiva de una historia ya conocida, memorizar episodios y diálogos y emplear tonos de voz, miradas y gestos para representar a los personajes o crear climas. Más que limitarse a contar un  cuento, el relator lo dramatiza para conquistar  a su auditorio.

         Existen, por lo menos, dos tipos de cuentos populares: los realistas (que tratan asuntos de la vida cotidiana) y los maravillosos (que tratan asuntos fabulosos y sobrenaturales, generalmente productos de antiguas leyendas o mitos). En ambos casos, los cuentos populares incluyen una cuota de humor.

         El humor permite, en principio, que los lectores u oyentes encuentren su reafirmación a través de la risa colectiva. Hay muchos clases y motivos de humor en los cuentos populares, es decir ingredientes humorísticos básicos que podemos generalizar en: la  burla a las clases dominantes a través del ingenio de pobres y/ o pícaros (normalmente se trata de pobres que, con su astucia, consiguen una serie de cosas); el comportamiento de tontos, debido a que estos rompen los convencionalismos y las costumbres y la astucia sobre la fuerza.

Diferencia entre cuentos populares de tradición oral y cuentos populares literarios: 

Si se tiene en cuenta su origen (una comunidad o un autor), su forma de difusión (oral o escrita) y el grado de elaboración (menor o mayor), los cuentos pueden ser clasificados en populares (cuyas características ya hemos mencionado) y literarios (o modernos). Este último tipo de cuento es relativamente reciente (siglo XIX), se relaciona con el desarrollo urbano y con el creciente proceso de industrialización. En cambio, los cuentos populares o tradicionales han surgido y se han difundido en comunidades campesinas, en la etapa preindustrial de las sociedades. De allí que muchos de los elementos que los componen remiten al ámbito rural.

Presentamos ejemplos de estos dos tipos de cuentos: un cuento popular de tradición oral (La astucia de una vieja) y un cuento popular literario: Flojazo pa’ el dentista, cuyo autor es Luis Landriscina. 
Luego de leerlos, completar la Guía de lectura y análisis que figura al pie de los mismos.


La astucia de una vieja (anónimo)

         Había una vez un matrimonio anciano y muy pobre que vivía en el campo. Un día, el marido salió de su casa en busca de leña y cuando se internó en el bosque encontró, en medio de unos matorrales, una carga de plata.


 Dejó la leña y muy contento cargó en su burro el hallazgo. Llegó a su casa y contó a su mujer su buena suerte. La vieja, que no era lerda, le dijo:
-Calláte, viejo; no sos el primero que encuentra plata y no andés contándolo.
Bajaron la carga y la escondieron dentro de la casa. Al día siguiente, muy temprano, la mujer le dijo al viejo:
-Levantáte y vení para peinarte, viejo, que tenés que ir a la escuela.
El viejo, asombrado, le contestó:
-Pero mujer, ¿estás loca? Ni cuando era chico fui a la escuela...
-Bueno, lo mando yo y se acabó, no rezongues más.

Acostumbrado a los mandatos de la vieja, obedeció y fue a la escuela. En la ausencia del viejo, ella se puso a trabajar haciendo bollos, merengues y buñuelos. A la noche, se acostaron y más tarde, con un pretexto, la vieja se levantó de la cama y desparramó en el patio todos los dulces.


Al día siguiente, la vieja lo hizo levantar bien temprano al viejo, para que hiciera fuego. Cuando el viejo estuvo en el patio, gritó:
-¡Corré, vieja, que llovieron buñuelos y otros dulces!
-Calláte, viejo, que no es la primera vez que llueven buñuelos, pero no andés contándolo–contestó la vieja astuta.
Los juntaron, comieron algunos y otros los guardaron. 

Como a las dos horas, llegaron a la casa de los viejos dos caballeros en busca de la carga de plata. La vieja, que no era lerda, les dijo:
-Señor, nosotros no hemos encontrado nada.-  El inocente viejo dijo:
-Sí, vieja, la hemos hallado.
-Mentís, viejo embustero, no encontramos nada.
-Sí, vieja, fue cuando fui a la escuela.
-¡Mentís, viejo!
-¡Mentís, vieja...  fue cuando llovieron buñuelos!
-¡Mentís, viejo!
A todo esto los caballeros, que presenciaron esta pelea, se fueron diciendo:
-¡Este viejo está loco! ¡Cuándo habrá estado en la escuela y cuándo habrán llovido buñuelos!
Y así, gracias a la astucia de la vieja, se quedaron con la carga de plata.


(1)  Reelaboración del relato recopilado por Susana Chertudi en el libro Juan Soldao. Cuentos folklóricos de la Argentina. Bs. As., EUdeBA, 1962 y editado en Cuentos populares de Argentina. Antología compilada por Susana Itzcovich. Bs. As., Ed. Troquel (Biblioteca ¡Viva la tinta!), 1998
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FLOJAZO PA’  EL DENTISTA (2)  de Luis Landriscina (3)
        
Corrientes es la provincia que define un poco la cultura regional del litoral. Es una provincia a la cual es más fácil nombrarla que  explicarla. Los correntinos tienen identidad propia porque son el resultado de la mezcla entre el guaraní y el español, sin ninguna otra cultura en el medio y son, además, orgullosamente correntinos. Ahora no tanto, pero treinta años atrás, usted le ponía en tela de juicio el honor  a un correntino y  este lo ensartaba como mariposa pa’ colección. El correntino es de manejar muy bien el cuchillo. Este era el caso del Moncho Garmendia, de la zona de Santo Tomé. El Moncho era un símbolo de coraje. Cicatriz que anduviera suelta... la tenía el Moncho. Se  había peleado con todo lo que se le había puesto adelante. Pero no tenía cicatrices de haber peleado solamente, sino que las tenía del trabajo también, porque era un hombre de trabajo, de arriar hacienda y de todos los trabajos del campo.

Pero así como era un símbolo de coraje, tenía un talón de Aquiles: le tenía pánico a los dentistas y a los médicos... con decirle que  ni vacunado estaba el Moncho. Y venía mal por  un dolor de muelas: cuatro días con sus noches sin dormir y con unas ojeras que parecían estribos.  Su patrón, don Soto,  le dijo:

-Moncho, vamos a dejarnos de pavear. Mañana vamos a lo del doctor García, allá en el pueblo, para que te cure esa muela, así dejás de molestar a tu familia y a todos los que te rodean, porque hay que estar aguantando tus gemidos todo el día.
El Moncho, acostumbrado a respetar a su patrón, no le dijo “no” de entrada, pero entró a hacer unos dibujos con la alpargata en la tierra:
-Discúlpeme patrón... yo no voy a ir.
-¡¿Cómo?!
-No... no voy a ir yo
-¿Cómo no vas  a ir? ¿Por qué?
-  Me da vergüenza decirle, pero le tengo miedo al dentista.
-¡Pero que no se diga!  Vas a ser un papelón pa’ Corrientes, chamigo. Mirá, mañana cuando yo pare la camioneta frente a tu rancho y sientas los bocinazos, más vale que te subás, porque si yo me llego a enojar, me va a costar bastante abuenarme... ¿Me oiste?

      
   Al otro día, temprano, llegan al pueblo y juntos esperan en el consultorio del dentista. En un momento dado, se abre la puerta, sale el doctor García, jovial y saluda:
-¿Qué tal don Soto? ¿Qué  tal Moncho? ¿Quién se va a atender?
-El Moncho, que anda con problemas en una muela. Atendelo, a ver qué tiene.
- Pasá Moncho, pasá.

         El olor característico que existe en los consultorios de dentista fue lo primero que al Moncho  lo tiró pa’ atrás. Y al ver el sillón del dentista, mezcla rara de camilla y silla eléctrica, ahí sí... el coraje del Moncho no dio para más: salió corriendo. Lo atajaron en la puerta porque se le había enredado la espuela en la alfombra. El patrón se enojó:
-¡Bueno Moncho!, che... parece mentira, un hombre grande, haciendo semejante papelón...¡pasá pa’ adentro, che!
El Moncho bajó la cabeza, avergonzado de su propio temor y entró. Usando la psicología, el dentista le dice:
-Yo sé lo que te pasa Moncho, te está faltando un trago para agarrar coraje... ¿No es cierto?
-Y ...sí- le dijo Moncho, que no sabía qué decir del julepe.  El dentista le ofrece una botella de caña.
-Tomá Moncho, a ver si agarrás coraje.
Le destapó la botella y el Moncho le pegó una “zambullida”. Mientras tanto, el dentista hacía como que no veía y acomodaba el instrumental haciéndose el distraído.  Cuando vio de reojo que se había bajado tres cuartas partes de la botella, pensó que era el momento ideal. Se da vuelta, fraternalmente, sin apurar la cosa y dice:
-Y... ¿qué tal Moncho? ¿Ya agarraste coraje?
-¡Sí, señor! –El Moncho deja la botella y en un movimiento saca el cuchillo y dice:
- ¡¡¡Vamos a ver quién es el  corajudo que me va a tocar la muela ahora!!!...

(2)  Extraído de: Luis Landriscina,  De todo como en galpón, Bs.As., Grupo Imaginador de Ediciones, 2006.
(3)  Luis Landriscina (n. Colonia BarandaChacoArgentina1935) es un humorista, cuentista, recitador y actor argentino famoso por su estilo narrativo y su humor basado en los usos y costumbres regionales del país.


Guía de lectura y análisis

1)   Mencionar los elementos característicos de los cuentos populares.

2)   ¿Cuáles son los ingredientes de humor básicos que podemos encontrar en este tipo de relatos?

3)   Completar el siguiente cuadro:



Cuento popular 
de tradición oral
Cuento 
popular 
literario
Origen


Forma de difusión


Grado de elaboración


Etapa
 histórica
 en la que surgen




4-Cuento: La astucia de una vieja (anónimo)

a)    Mencionar personajes y características de personalidad de cada uno de ellos.

b)   ¿Qué ingredientes humorísticos básicos aparecen en el cuento?

c)    Indicar tiempo cronológico y el espacio en el que se desenvuelve la acción.


5-Cuento: Flojazo pa’ el dentista de Luis Landriscina

a)    Mencionar cuáles son los personajes y que características de personalidad los definen.

b)   Indicar tiempo cronológico y espacio en el que se desenvuelve la acción.

c)    Transcribir qué expresiones propias de la región del litoral argentino aparecen en el cuento.

d)   Una de las técnicas que se utilizan  para producir humor lingüístico o verbal, es la desviación de lo previsible, es decir, la transgresión de la realidad habitual mediante la irrupción de lo desacostumbrado, lo sorpresivo. Indicar en qué momentos del cuento es utilizada esta técnica.






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